Ptyonoprogne rupestris

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Avión roquero
Cragmartin22.jpg
Un dibujo de P. rupestris que data de 1905.
Estado de conservación
Preocupación menor (LC)
Preocupación menor (UICN)
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Passeriformes
Familia: Hirundinidae
Género: Ptyonoprogne
Especie: P. rupestris
(Scopoli, 1769)
Distribución
     Área de reproducción      Residencia permanente      Área donde no se reproduce (los rangos son aproximados)
     Área de reproducción
     Residencia permanente
     Área donde no se reproduce
(los rangos son aproximados)
Sinonimia

Hirundo rupestris

El avión roquero[1]​ (Ptyonoprogne rupestris) es una especie de ave de la familia de los aviones y golondrinas (Hirundinidae). Mide 14 cm de largo y posee partes superiores color marrón ceniza y partes inferiores más claras, además de una cola corta y cuadrada que posee unas manchas blancas distintivas en la mayoría de sus plumas. Habita en las montañas del sur de Europa, el noroeste de África y el sur de Asia. Se lo puede confundir con las otras dos especies del género, pero es de mayor tamaño que estas, presenta unas manchas más notorias en la cola y posee un plumaje de tono diferente. Muchos ejemplares de Europa son residentes, pero las poblaciones más norteñas y las que habitan en Asia son migratorias, ya que hibernan en el norte de África, el Medio Oriente o la India.

El avión roquero construye un nido adherido a la superficie rocosa bajo la saliente de un acantilado o, más frecuentemente, a una estructura creada por el hombre. Fabrica un nido con forma de media taza de barro con una capa interna suave de plumas y pasto seco. Los nidos suelen ser solitarios, aunque algunas parejas pueden anidar relativamente cerca en ubicaciones apropiadas. La hembra se encarga de poner e incubar de dos a cinco huevos blancos con manchas marrones, aunque posteriormente ambos progenitores alimentan a los pichones. Esta especie no forma grandes colonias de apareamiento, pero es más bien gregaria fuera de esta temporada. Se alimenta de una gran variedad de insectos que captura en pleno vuelo, cerca de las paredes de los acantilados o en prados alpinos. Los adultos y los jóvenes son alimento para las aves de presa o los córvidos, y también alojan ácaros que se alimentan de su sangre. Dada su área de distribución, muy grande y en expansión, y su población numerosa, no existe ninguna preocupación en cuanto a su estado de conservación.

Esta ave se relaciona de forma muy cercana con los dos otros aviones dentro del género y a veces se lo ha considerado de la misma especie que uno de ellos o ambos, si bien parecen existir áreas donde las áreas de distribución de dos especies se empalman sin que se hibriden. Los tres aviones de Ptyonoprogne son muy similares en comportamiento a las otras golondrinas del Viejo Mundo que construyen sus nidos con barro. A veces se los incluye dentro del género Hirundo, pero este punto de vista lleva a inconsistencias en la clasificación de otros géneros, particularmente en el caso de Delichon.

Taxonomía

El avión roquero fue descrito formalmente como Hirundo rupestris por el naturalista italiano Giovanni Antonio Scopoli en 1769,[2]​ si bien luego fue clasificado en el nuevo género Ptyonoprogne en 1850 por el ornitólogo alemán Heinrich Gustav Reichenbach.[3]​Sus parientes más cercanos son los otros integrantes del género, como el avión isabelino y el avión oscuro.[4]​ El nombre del género deriva del griego ptuon (φτυον), «abanico», en referencia a la forma de la cola cuando está abierta y Procne (Πρόκνη), una doncella mitológica transformada en una golondrina. El nombre específico, rupestris significa «de las rocas» y deriva del latín rupes, «rocas».[5]​ No se han reconocido subespecies, aunque se propuso la existencia de dos razas, P. r. centralasica y P. r. theresae, habitantes de Asia Central y los Montes Atlas en Moscú, pero las mínimas diferencias en tamaño y colorido no tienen un patrón geográfico definido.[6]​ Se hallaron fósiles de la especie en el estrato del pleistoceno tardío en Bulgaria y en el centro de Francia, en sedimentos de 242 000 a 301 000 años de antigüedad.[7][8][9]

Las especies de Ptyonoprogne son miembros de la familia de los hirundínidos y están dentro de la subfamilia Hirundininae, que comprende a las golondrinas y aviones, excepto al avión de río africano, una especie muy diferente. Los estudios de secuencia de ADN sugieren que hay tres grandes grupos en Hirundininae, relacionados sobre todo por el tipo de nido que fabrican.[10]​ Estos grupos son los «aviones principales», incluyendo especies que escarban como el avión zapador; los que «adoptan» nidos, como la golondrina bicolor, que utiliza cavidades naturales y los que construyen su nido con barro, como las especies de Ptyonoprogne. Las especies de Hirundo también construyen nidos abiertos, mientras que los aviones de Delichon fabrican uno cerrado y las golondrinas de los géneros Cecropis y Petrochelidon realizan uno cerrado con forma de retorta y un túnel de entrada.[11]

Ptyonoprogne está relacionado en forma cercana con el amplio género de golondrinas Hirundo, pero un análisis de ADN mostró que un género Hirundo coherente debería también incluir al grupo de las aves que construyen con barro su nido. Aunque los nidos de los aviones dentro de Ptyonoprogne recuerdan a las especies Hirundo típicas como la golondrina común, el estudio demostró que si los aviones dentro de Delichon se consideran un género aparte, como normalmente se hace, Cecropis, Petrochelidon y Ptyonoprogne también deben estar separados.[10]

Descripción

Un grupo descansando en una superficie rocosa.

El avión roquero mide entre 13 y 15 cm de largo, tiene una envergadura de entre 32 a 34,5 cm y pesa un de promedio 23 g. Posee unas partes superiores color marrón ceniza y partes inferiores más claras, con un cuerpo, alas y cola más anchos que ningún otro miembro europeo de Hirundinidae. La cola es cuadrada y corta, con manchas blancas cerca de la punta de todas las plumas, a excepción de los pares centrales y del medio. El plumaje debajo de la cola y de las alas es negruzco, los ojos son marrones, el pequeño pico es mayoritariamente negro y las patas son de un tono marrón rosado. Ambos sexos son similares, pero los jóvenes tienen manchas de color beis en el plumaje de su cabeza, en las partes superiores y debajo de las alas. Esta especie se puede distinguir del avión zapador por ser de mayor tamaño, por las manchas blancas en la cola y por la carencia de una banda marrón en el pecho. En las zonas donde el área de distribución coincide con el de otra especie de Ptyonoprogne, el avión roquero es más oscuro, amarronado y es un 15% más grande que el avión isabelino,[6][12]​ y de mayor tamaño y más claro que el avión oscuro, particularmente en sus partes inferiores.[13]​ Las manchas blancas de la cola del avión roquero son significativamente mayores que las de sus parientes.[14]

El vuelo del avión roquero es relativamente lento para un miembro de la familia de los hirundínidos. Combina aleteos rápidos con planeos largos con las alas extendidas y sus plumas primarias le dan la agilidad necesaria para maniobrar cerca de las paredes de los acantilados.[15]​La velocidad promedio del vuelo de migración para estas aves es de 9,9 m/s, a diferencia del aproximadamente 11 m/s, típico de los hirundínidos, pero estos datos son variables.[16]​ Suele volar alto y al hacerlo, muestran las manchas blancas en su cola cuando la despliega. Sus vocalizaciones incluyen un pli agudo y corto, mientras que las llamadas piieh y tshir son similares a las del pardillo común y del avión común, respectivamente.[17]

Hábitat y distribución

Un nido de avión roquero, con especímenes jóvenes.

El avión roquero habita en las montañas de la Península ibérica y desde el noroeste de África, el sur de Europa, el Golfo Pérsico y los Himalayas hasta el suroeste y el noreste de China. Las poblaciones del norte son migratorias, mientras que las de Europa hibernan en África del Norte, en Senegal, Etiopía y el Valle del Nilo. Los grupos asiáticos se dirigen al sur de China, la India y el Medio Oriente.[18]​ Algunos ejemplares habitantes de Europa se distribuyen en el norte del Mediterráneo y, como los aviones de áreas más cálidas como la India, Turquía y Chipre, descienden a las llanuras luego de la época de apareamiento.[6]​ El área de distribución está delimitado por los 20ºC de la isoterma de julio y las áreas donde hibernan tienen una temperatura de 15 °C, lo que hace que haya suficientes insectos que sirvan como alimento.[7][15]​ Esta especie es poco frecuente en distancias hacia el norte de su área de distribución. Por ejemplo, hay sólo ocho reportes del Reino Unido,[19]​ ninguno de Irlanda y el primero de Suecia ha sido reciente, en 1996.[20][21]​ Su rango normal de distribución es hacia el sur, aunque fue vagabunda en Gambia.[22]​ Los aviones roqueros habitan en áreas montañosas con acantilados secos, cálidos y con salientes y en cañones.

La altitud típica donde moran es de 2000 a 2700 m, pero en Asia Central es de hasta 5000 m.[6]​ El lugar donde el avión roquero anida es muy cercano a donde lo hace el murciélago montañero; el ave y este animal habitan frecuentemente en los mismos sitios y tienen una distribución idéntica en Europa.[23][24]​ En el sur de Asia, las poblaciones migratorias a veces se unen a bandadas de aviones oscuros y anidan en forma comunitaria en salientes, acantilados o edificios.[25]

Comportamiento

Reproducción

Huevos de Ptyonoprogne rupestris .
Un grupo de aviones roqueros sobre un techo en Alcobaça, Portugal.

Las parejas de avión roquero anidan solas o en pequeñas colonias de, en general, menos de diez nidos.[12]​ Estos suelen estar a separados por una distancia de 30 m entre sí y cada pareja defiende agresivamente su territorio de otros individuos de su misma u otra especie. La temporada de apareamiento va desde mayo a agosto y generalmente tienen dos pichones. El nido, construido por ambos sexos, tiene forma de media taza abierta y está hecho de barro, recubierto de material suave como plumas o pasto seco.[26]​ Se sitúa bajo una saliente en una pared rocosa de un acantilado, en una grieta, una cavidad o en una estructura elaborada por el hombre. Se fabrica en un tiempo que va de una a tres semanas y es reutilizado para la segunda nidada y los años siguientes. Suelen poner de dos a cinco huevos, con un promedio de tres. Son blancos, con manchas amarronadas particularmente hacia la zona más ancha, miden en promedio 20,2 x 14 cm. y pesan aproximadamente 2,08 g. Los incuba mayoritariamente la hembra, durante trece a diecisiete días, hasta que nacen; los pichones se vuelven volantones de veinticuatro a veintisiete días más tarde. Ambos padres alimentan a los polluelos cada dos a cinco minutos por catorce a veintiún días luego de que aparezcan las plumas.[6]​ Debido a este sistema de alimentación, anidan cerca de las mejores zonas de caza, ya que cuanto más lejos tengan que volar para conseguir su comida, más demorarán en alimentar a los pichones.[15]​ Según un estudio italiano, la tasa de nacimientos es del 80,2% y el número promedio de pichones que se vuelven volantones es de 3,1.[27]

El avión roquero ha comenzado a utilizar en las últimas décadas las casas u otras estructuras fabricadas por el hombre para anidar. Esta gran disponibilidad de lugares donde construir un nido ha permitido a las especies expandir su distribución, pero es posible que esto lleve a que compita con otros hirundínidos, como la golondrina común o el avión común, que también aprovechan los sitios artificiales.[28]​ El estudio también demostró que, a semejanza de otros cazadores aéreos, el comienzo de la temporada de apareamiento se puede retrasar debido al clima frío o húmedo, pero esto no tiene influencia sobre el tamaño de la nidada ni sobre el número de pichones que se vuelven volantones. En forma inesperada, se descubrió que una vez que estos nacen, hay una relación negativa entre la temperatura y el número de polluelos con plumas. El autor sugirió que el clima cálido secaba los ríos de donde los padres obtenían el alimento. El tamaño de las colonias tampoco influye en la fecha de anidación, el número de la nidada ni la cantidad de pichones que crecen, aunque de todas formas esta especie no forma grandes colonias.[27]

Alimentación

El avión roquero se alimenta principalmente de insectos que captura en su pico durante el vuelo, aunque ocasionalmente lo hace sobre las rocas, el suelo o en la superficie del agua. Suelen volar alrededor de la pared rocosa del acantilado para cazar algunos insectos, para alimentarse dentro y fuera del territorio de anidación. En otras ocasiones, cazan volando sobre corrientes de agua o llanuras alpinas. Los insectos que comen varían según dónde habitan y pueden incluir moscas, hormigas, arañas y escarabajos. Es común que se alimenten también de especies acuáticas como los plecópteros, tricópteros o zapateros en al menos España e Italia.[6]​ A diferencia de otros hirundínidos, estas aves se alimentan cerca de sus sitios de anidación, aunque esto depende de las fluctuaciones de las poblaciones de insectos.[27]​ Este avión es gregario fuera de la temporada de apareamiento y puede formar bandadas considerables donde la comida abunde.[12]​ Las paredes de los acantilados generan ondas estacionarias en el aire que hacen que se concentren más insectos cerca de las áreas verticales. El avión roquero caza en la zona donde estas se generan mediante su gran habilidad para maniobrar y realizar giros cerrados.[15]

Predadores y parásitos

Esta especie es presa ocasionalmente del halcón peregrino, con el que comparte el hábitat montañoso. Durante su migración, cruzando los Himalayas, suele ser alimento de bandadas multitudinarias.[18][29]​ Otras especies, como el cernícalo común, el gavilán, el arrendajo y el cuervo común, son consideradas predadoras y reciben múltiples clavados a modo de ataque si se aproximan al lugar de anidación de este avión. Pese a la agresividad general de la especie, tolera al avión común, quizás porque una población numerosa de esa ave tan gregaria funciona como una alerta efectiva contra los predadores.[15]​ Otra especie considerada predadora es la lechuza.[30]

El avión roquero hospeda ácaros que se alimentan de su sangre y pertenecen al género Dermanyssus, como por ejemplo D. chelidonis y el ácaro nasal Ptilonyssus ptyonoprognes.[31]​ Se descubrieron dos nuevas especies de parásitos en este avión: la mosca Ornithomya rupes en Gibraltar y la pulga Ceratophyllus nanshanensis en China.[32][33]

Estado de conservación

La población europea del avión roquero es de aproximadamente entre 360 000 y 1 110 000 individuos, es decir, de 120 000 a 370 000 parejas en condiciones de reproducirse.[22][12]​ Se estima que la población mundial de estas aves es de 500 000 a 5 000 000 individuos y Europa aloja entre un cuarto y la mitad del total.[22][12]​Además, se cree que la distribución de las poblaciones se está desplazando hacia el norte, debido en parte al uso de estructuras artificiales para anidar. Se reportó una expansión del área de distribución en Austria, donde emplean los puentes de las rutas para fabricar su nido, en Suiza, la ex Yugoslavia, Rumania y Bulgaria. Debido a lo ya mencionado y a estos elevados números, no se considera que el avión esté amenazado y se clasifica como especie bajo preocupación menor en la Lista Roja de la UICN.[22][12]

Referencias

  1. Bernis, F; De Juana, E; Del Hoyo, J; Fernández-Cruz, M; Ferrer, X; Sáez-Royuela, R; Sargatal, J (2004). «Nombres en castellano de las aves del mundo recomendados por la Sociedad Española de Ornitología (Novena parte: Orden Passeriformes, Familias Cotingidae a Motacillidae)». Ardeola. Handbook of the Birds of the World (Madrid: SEO/BirdLife) 51 (2): 491-499. ISSN 0570-7358. Consultado el 17 de enero de 2013. 
  2. Scopoli (1769) p. 172
  3. Reichenbach (1850) lámina LXXXVII figura 6
  4. Turner (1989) pp. 160–164
  5. «Crag Martin Ptyonoprogne rupestris [Scopoli, 1769]». Bird facts (en inglés). British Trust for Ornithology. Consultado el 18 de abril de 2012. 
  6. a b c d e f Turner (1989) pp. 158–160
  7. a b Boev Zlatozar. (2001). «Late Pleistocene birds from the Kozarnika Cave (Montana District; NW Bulgaria)» Delchev P., Shanov S., Benderev A. (editores) Proceedings of the First national Conference on Environment and Cultural Heritage in Karst. Sofia 10–11.11.2000. Volumen 1 113–128.
  8. Mourer-Chauviré, Cécile; Philippe, M; Quinif, Y; Chaline, J; Debard, E; Guérin, C; Hugueney, M (septiembre de 2003). «Position of the palaeontological site Aven I des Abîmes de La Fage, at Noailles (Corrèze, France), in the European Pleistocene chronology». Boreas 32 (3). pp. 521-531. doi:10.1080/03009480310003405. 
  9. Mourer-Chauviré, Cécile (1975). «Les oiseaux (Aves) du gisement pléistocène moyen des Abîmes de la Fage à Noailles (Corrèze)». Nouvelles Archives du Muséum d'Histoire naturelle de Lyon (en francés) 13. pp. 89-112. 
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  11. Winkler, David W; Sheldon, Frederick H (1993). «Evolution of nest construction in swallows (Hirundinidae): A molecular phylogenetic perspective» (PDF). Proceedings of the National Academy of Sciences USA (en inglés) 90 (12). pp. 5705-5707. PMC 46790. PMID 8516319. doi:10.1073/pnas.90.12.5705. Consultado el 18 de abril de de 2012. 
  12. a b c d e f Snow & Perrins (1998) pp. 1059–1061
  13. Grimmett et al (2002) p. 268
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  20. «The Irish List» (en inglés). Irish Rare Birds Committee. diciembre de 2007. Consultado el 21 de abril de 2012. 
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  25. Ali & Ripley (1986) pp. 53–54
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  27. a b c Acquarone, Camilla; Cucco, Marco; Malacarne, Giorgio (2003). «Reproduction of the Crag Martin (Ptyonoprogne rupestris) in relation to weather and colony size» (PDF). Ornis Fennica (en inglés) 80. pp. 1-7. Consultado el 21 de abril de 2012. 
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Bibliografía utilizada
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  • Hume, Allan Octavian (1890). The nests and eggs of Indian birds (en inglés) 2 (2 edición). London: R H Porter. 
  • Mullarney, Killian; Svensson, Lars; Zetterstrom, Dan; Grant, Peter (1999). Collins Bird Guide (en inglés). Londres: HarperCollins. ISBN 0002197286. 
  • Rasmussen P C; Anderton, J C (2005). Birds of South Asia: The Ripley Guide (en inglés) 2. Smithsonian Institution & Lynx Edicions. ISBN 8487334660. 
  • Reichenbach, Heinrich Gustav (1850). Avium systema naturale. (en alemán). Dresden and Leipzig: F. Hofmeister. 
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  • Snow, David; Perrins, Christopher M (editors) (1998). The Birds of the Western Palearctic concise edition (2 volumes) (en inglés). Oxford: Oxford University Press. ISBN 019854099X. 
  • Turner, Angela K; Rose, Chris (1989). A handbook to the swallows and martins of the world (en inglés). Londres: Christopher Helm. ISBN 0747032025. 

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